A
Laborio Engránez le sangran los pies cuando se cruza con un camino
olvidado. Bien es cierto que se trata de un camino ya muy transitado,
con poco que ofrecerle al mundo moderno, porque sólo tiene gente que
anda por caminos escabrosos y se queja entre dientes, que igual
necesitan comer. Caminan en desorden porque no hay vehículo que se
acuerde de aquellos caminos primitivos en quienes nadie quiere pensar
porque recuerdan la necesidad de trepar árboles y se sonrrojan tras
una servilleta. De esta forma piensa Laborio cuando tropieza con
tramos que ya guardaban el recuerdo de su sangre, es decir que la ira
le hace perder el hilo de la congruencia, especialmente porque logra
enunciar sus sentimientos de modo tal que cualquier rastro de odio se
disimula ante su crítico más suspicaz: él mismo. Entona: “Qué
suerte hay que tener al nacer”, y cada sílaba marcha un paso
cuesta arriba, hacia el final del arcoíris.
Mostrando entradas con la etiqueta Ejercicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ejercicio. Mostrar todas las entradas
sábado, 12 de enero de 2013
martes, 5 de junio de 2012
¿Quieres provocar una tormenta?
-¡Mira -exclamó al comenzar su carrera hacia el árbol-, es como en mi sueño!
A su pie comenzó a remover las raíces, como si buscara algo. Mi caminar, calmo, me dio tiempo para examinarlo: el tronco, que era delgado y carecía de ramas, se extendía hacia una copa irregular pero frondosa, con una notoria prominencia cuyo peso jorobaba la porción superior del tronco. Más adelante me percaté que se trataba del primero ante un bosque idéntico.
Al pie del árbol, el doblez parecía una ilusión causada por la altura. El tronco aparentaba estar suspendido sobre el suelo, pues las raíces pequeñas ya se encontraban fuera de la tierra, sin embargo la raíz más gruesa aún lo encadenaba. Al percatarse que no podría arrancarla, buscó desgarrarla con las uñas, y ésta, como una cuerda rota en tensión, comenzó a perder fibras mecánicamente.
Al pie del árbol, el doblez parecía una ilusión causada por la altura. El tronco aparentaba estar suspendido sobre el suelo, pues las raíces pequeñas ya se encontraban fuera de la tierra, sin embargo la raíz más gruesa aún lo encadenaba. Al percatarse que no podría arrancarla, buscó desgarrarla con las uñas, y ésta, como una cuerda rota en tensión, comenzó a perder fibras mecánicamente.
-¿Tardarás? -pregunté intrigado por su hacer. Pero no hubo respuesta, ya que en un instante la raíz se partió y emitió una chispa blanca y estridente que nos arrojó de espaldas. La copa se sacudió, derramó algunas hojas y lentamente dejó que el viento la empujara por encima del bosque, arrastrando detrás el tronco flácido, que aún destellaba electricidad.
-Parece una nube que escupe un trueno -comenté con la mirada hacia arriba-, pero seamos realistas: se trata de una idea.
-Parece una nube que escupe un trueno -comenté con la mirada hacia arriba-, pero seamos realistas: se trata de una idea.
viernes, 21 de octubre de 2011
¿Un vaso "de" agua?
No obstante —oh paradoja— constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma
-José Gorostiza, Muerte sin fin
La realidad es absurda.
Si algo le pareciera congruente, real u objetivo, si un discurso le convence, desconfíe. Probablemente se trate una mentira fabricada, racionalmente verosímil, cuya cotidiana repetición impide el desarrollo de la conciencia; como toda enseñanza -si bien potencia la operatividad pragmática-, enjaula a la mente en un modelo de esquemas. Mente-modelo-realidad. La triple entente que enseña a aprender a aprender.
El universo tiene forma de cerebro.
Si algo le pareciera congruente, real u objetivo, si un discurso le convence, desconfíe. Probablemente se trate una mentira fabricada, racionalmente verosímil, cuya cotidiana repetición impide el desarrollo de la conciencia; como toda enseñanza -si bien potencia la operatividad pragmática-, enjaula a la mente en un modelo de esquemas. Mente-modelo-realidad. La triple entente que enseña a aprender a aprender.
El universo tiene forma de cerebro.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Los olvidados
"(...) la vieja mística, falacia esencial, de la cultura del ácido [es] la desesperada asunción de que algo, o al menos alguna fuerza, tiende una luz al final del túnel"
Hunter S. Thompson
«Desde la infancia me bombardearon con delirios de grandeza. Con los cuentos, las historias que conocemos antes de escucharlas -sueños prefabricados-, me hicieron creer que por el simple hecho de nacer a la sombra de sus alas, la grandeza me esperaría en algún momento del camino. Lo que no me dijeron fue que el camino no se recorre por sí solo. Es decir que, como el predestinio no me indicó cuándo debía partir -o siquiera que debía hacerlo- jamás lo hice. El sopor de las ficciones me dejó durmiendo en mis laureles años antes de iniciar la carrera -que por cierto, terminó antes de despertar.
Me enseñaron a esperar, no a buscar. Me enseñaron a habitar con discresión, no a construir. Me enseñaron a protestar en orden porque las revueltas son cosas de bárbaros. Me enseñaron a consumir, no a producir. Me regalaron una penca ostentosa y multicolor; lucía tan abundante que pronto se acabó. Con los restos construí un ídolo que imaginé faro para indicar al destino dónde encontrarme. Hice del hambre una prueba de fe hasta que fue necesario comer su carne para poder escribir: "Desde la infancia...".»
En el reverso de la hoja decía "Carne divina, revela la verdad sobre tus ciclos" debajo de "Los olvidados". Enrollé la hoja y, tras meditar unos segundos, anoté: "Un millón se reirá de la tragicomedia humana; el artista disfraza su mensaje para filtrar al público". Luego la guardé, cerré la botella y la arrojé de vuelta al mar.
sábado, 13 de agosto de 2011
Cruz
Así como se expulsó a los comerciantes de los templos, se expulsó a los judios de su tierra. De este modo los templos quedaron abandonados, y cuando los comerciantes volvieron así los encontraron. Las ropas, los libros, los objetos sagrados, ahí estaba todo. Sin embargo, por razones desconocidas nada fue víctima de la carroña humana. Por el contrario, al día siguiente todos los templos abrieron sus puertas; los sacerdotes vestían atavíos rituales enriquecidos con los símbolos del poder: una cápita de oro y la cruz que significa la muerte, la cruz que significa el ideal que suplantan, la cruz que oculta el significado real de la historia, la cruz que lo ata, que lo mantiene clavado, la cruz que cargamos, que sostenemos, que mantenemos erguida porque nos salva.
lunes, 20 de junio de 2011
....1=1=1=1
Si relees esta nota significa que atraviesas el mismo dilema del que ahora salgo. La duda parece inmemorial: surgió mucho antes de mi nacimiento, cuando, en algún momento, decidí ser inmortal. Aunque no me enorgullece semejante vanidad, negarla sería absurdo: la tengo grabada en la médula espinal, en cada célula de mi ser: mientras existan las condiciones lo volveré a hacer, no importa cuánto me esfuerce en cultivar otra cosa, es como un yerbajo a la sombra de un roble. Y conforme estas vanidades se adueñan del mercado, todo es mucho más sencillo, cotidiano, incluso menos doloroso que la consulta con el médico. Dos, tres muestras, una cuota por criogenia y no sabes más. No vuelves a oír de clonación hasta el día en que te devuelven a la vida y te desconoces por completo:
-Te llamas Tal, y eres esto, êsto y Esto. Antes de morir calzabas del ocho. Tu propósito en la vida es rellenar esos zapatos -luego te entregan esta nota.
Sé que suena completamente absurdo pensar en un designio predestinado, en la suspensión del libre albedrío; también sé que aunque no desprecias la vida, sabes que sin muerte se rompe un equilibrio; y lo sé porque somos la misma persona y pienso igual que tú. Es por el mismo motivo que nos regalo esta nota: para que puedas ocuparte de cosas más relevantes que un dilema cuya respuesta es inequívoca como tu existencia. La interrupción de la cadena es una alternativa demasiado fantástica, fuera de nuestra naturaleza.
Es deber recuperar la sabiduría de vidas pasadas para obtener las herramientas que te permitan nuevamente estrellarte contra el suelo y así seguir alisando el terreno: prepararlo para las generaciones venideras; orquestar toda la industria de la Mente en una interminable pugna por superar esta imperfección inequívoca, como nuestra existencia.
Atte.
Tú

viernes, 3 de junio de 2011
1/1
Muérdeme. Mejor que me muera de rabia a que me muera de hambre. Mejor ceder la razón al arrebato que extinguirse sofocado en una oquedad tan llena de sí, tan llena de todo, que termina por no ser más que un hueco. Mejor estallar un instante, un destello, para siempre, a la parsimoniosa calcificación de un bosque petrificado.
Muerde con fuerza, cierra tus fauces. Destrózame el cuello. Róbame la posibilidad de renunciar a la libertad, a la vida. Porque si se gesta la menor duda o te sorprende el menor descuido acabarás de cabeza, de espaldas, inmóvil... y te aseguro que me tomaré mi tiempo contigo.

Muerde con fuerza, cierra tus fauces. Destrózame el cuello. Róbame la posibilidad de renunciar a la libertad, a la vida. Porque si se gesta la menor duda o te sorprende el menor descuido acabarás de cabeza, de espaldas, inmóvil... y te aseguro que me tomaré mi tiempo contigo.

lunes, 30 de mayo de 2011
Epifanía
Inhalo con la imagen de tu rostro fija en la mente. Contengo la respiración mientras examino las líneas que simulan tus facciones y las manchas que forman los ojos, el pozo de la locura. Exhalo y sigo con la mirada el humo que se expande hasta desaparecer en la sombra. Recargo la nuca en la pared y escucho un susurrar en mi oído; una voz nueva, pero vagamente familiar; una voz que acelera al corazón, vacía el estómago y nubla los pensamientos. Al límite de mi campo visual veo tu silueta ondulada en la sombra del humo. Miro de reojo y sé que sonríes pero no respondo, permanezco inmóvil. Es un hermoso deja vu, es el eco de otra memoria, el reflejo de un texto antepasado. Ya sé que de levantarme desaparecerías de vuelta en la neblina, así que espero echado, a que lleguen los primeros rayos de luz, a que se fundan contigo, a que te hagan invisible hasta mañana. Quizá sea cuestión de tiempo, quizá sea circunstancial. Quizá sean demasiadas drogas. Quizá sea un delirio de soledad y silencio. La única certeza son las caras que seguirán girando para ayudarme a decidir.
lunes, 4 de abril de 2011
YosoY
Escribir acerca de la piedra sobre la que labro estas palabras no implica dificultad alguna. Por otro lado, referirme a éstas significa una complicación porque este texto será traducido. De hecho la versión que tiene ante sus ojos ha atravesado numerosas alteraciones y ha perdido por completo su vitalidad alegórica, material y primigénea: la ha olvidado. Del ronroneo esdrújulo, hexasilábico, cuyo sonido congelaba a la idea de la piedra en el aire y la hacía caer a nuestros pies, nos quedamos con un puñado de balbuceos disociados y heterológicos que al cabo de los siglos reducirán la distinción entre tal piedra y el resto del mundo a una referencia contextual. Pese a todo, nunca es lo mismo la palabra que la piedra, aún con la palabra piedra en ella, o la palabra mundo o la palabra palabra, pues no será más que un mundo de piedra y quizá menos que eso; acaso un reflejo aproximado de la autoreferencia: un pretexto para asociar a la piedra con el propio lenguaje, con las imágenes familiares, la memoria que se arrastra al presente: un símbolo; una referencia que la separe y estreche del común denominador: uno.
Que si uno es la piedra o la piedra es una, o si las palabras y la luz nos engañan para hacernos creer que lo falso es y que las distancias existen junto con el movimiento y el azar: nada de eso cabe en mi testa dura, pétrea, ahíta de símbolos labrados que debo pregonar antes de comprender, antes de que se me escurran entre los dedos como el tiempo que acentúa el orden de las ideas que en otro tiempo parecieron invisibles.
Que si uno es la piedra o la piedra es una, o si las palabras y la luz nos engañan para hacernos creer que lo falso es y que las distancias existen junto con el movimiento y el azar: nada de eso cabe en mi testa dura, pétrea, ahíta de símbolos labrados que debo pregonar antes de comprender, antes de que se me escurran entre los dedos como el tiempo que acentúa el orden de las ideas que en otro tiempo parecieron invisibles.

sábado, 12 de marzo de 2011
Antinomia
Restos de tierra se alojan, dispersos, en una hendidura de la piel. Su permanencia, así como la mancha irregular que forman, no son casualidad. Tal información encierra la verdad sobre su momento de origen; o más sencillamente, al conocer dicho momento puede comprenderse la forma que tomó la marca: comprenderla de forma esférica.
La consistencia heterogénea y húmeda de la materia se erosiona progresivamente, levantando el polvo al borde de las hendiduras más sutiles, que, saturadas de una memoria fugaz, vomitan aquellas partículas quelazar cósmico ha desintegrado incansablemente para encontrarlos, cada vez, juntos de nuevo; ruedan haciarriba y desaparecen: no así los restos que me devuelven una mirada hermética, inescrutable. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué es esa mancha rojiza entre un gajo y otro? ¿Los mantieneunidos o sesconde? ¿Está todo junto o separado? ¿Será la infeliz coincidencia que depositó algún resto de cualquiercosa en el barro al momento de hundirme en contacto con él, o será simplemente quéste contiene un derrame mucho más evidente, trasla ruptura masiva dendiduras, bajoesa mancha irregularyborrosaquemacaparalamente?
-Al carajo -murmuré. Barrí la tierra de mi brazo y debajo sólo quedó una cicatriz: el remiendo rememora que al rasgar el velo, en el instante previo a la explosión de su antinomia, todo es más nítido.
La consistencia heterogénea y húmeda de la materia se erosiona progresivamente, levantando el polvo al borde de las hendiduras más sutiles, que, saturadas de una memoria fugaz, vomitan aquellas partículas quelazar cósmico ha desintegrado incansablemente para encontrarlos, cada vez, juntos de nuevo; ruedan haciarriba y desaparecen: no así los restos que me devuelven una mirada hermética, inescrutable. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué es esa mancha rojiza entre un gajo y otro? ¿Los mantieneunidos o sesconde? ¿Está todo junto o separado? ¿Será la infeliz coincidencia que depositó algún resto de cualquiercosa en el barro al momento de hundirme en contacto con él, o será simplemente quéste contiene un derrame mucho más evidente, trasla ruptura masiva dendiduras, bajoesa mancha irregularyborrosaquemacaparalamente?
-Al carajo -murmuré. Barrí la tierra de mi brazo y debajo sólo quedó una cicatriz: el remiendo rememora que al rasgar el velo, en el instante previo a la explosión de su antinomia, todo es más nítido.
martes, 22 de febrero de 2011
Punto de fuga
-El caso es que desde la esfera puedes ver la habitación entera. En los bordes se distorsiona la imagen, pero ahí está toda.
-¿Menos la esfera?
-Exacto. Entonces me acerqué a un espejo para ver a la esfera en la misma esfera. Ésta reflejaba al espejo, que a su vez reflejaba su reflejo en el de la esfera. Una proporción más chica cada vez.
-¿Y la viste?
-No estoy seguro, pero no lo creo. Y aunque mis ojos se repetían en cada escala, tampoco pude ver el fondo del túnel, donde estoy seguro que algo se movía.
-¿Algo como qué?
-Como tú.
-¿Por qué lo dices?
-Porque a veces pienso que no salí del túnel... y que todo se mueve por reflejo, menos tú.

-¿Menos la esfera?
-Exacto. Entonces me acerqué a un espejo para ver a la esfera en la misma esfera. Ésta reflejaba al espejo, que a su vez reflejaba su reflejo en el de la esfera. Una proporción más chica cada vez.
-¿Y la viste?
-No estoy seguro, pero no lo creo. Y aunque mis ojos se repetían en cada escala, tampoco pude ver el fondo del túnel, donde estoy seguro que algo se movía.
-¿Algo como qué?
-Como tú.
-¿Por qué lo dices?
-Porque a veces pienso que no salí del túnel... y que todo se mueve por reflejo, menos tú.

lunes, 13 de septiembre de 2010
Define: Nacionalismo
Constelación de héroes que se llenan la boca de lecciones personales y frases célebres para surcir el mestizaje, la convivencia interracial y la desigualdad social, no sin dejar a propósito un espacio entre cada cuerpo para poder vender Individualidad™, Cultura™, Religión™ e Independencia™
viernes, 20 de noviembre de 2009
Mal augurio (toco madera)
....
Y así nos quedamos todos todos: estáticos.
Con el rifle bajo la almohada y el espíritu ardiendo, permanecimos sentados frente a la radio o la ventana en espera de una señal.
En espera de que otro iniciara la tertulia para irnos tras él a tronar los cohetes.
....
Y es que no sabíamos que otro es sólo un espejismo en el imaginario colectivo.
Que la Historia no puede observarse sino cuando que se forja con las manos desnudas.
Y que ningún Quetzalcóatl volvería para liberarnos del onírico estanque en que se transformó nuestra realidad.
Y así nos quedamos todos todos: estáticos.
Con el rifle bajo la almohada y el espíritu ardiendo, permanecimos sentados frente a la radio o la ventana en espera de una señal.
En espera de que otro iniciara la tertulia para irnos tras él a tronar los cohetes.
....
Y es que no sabíamos que otro es sólo un espejismo en el imaginario colectivo.
Que la Historia no puede observarse sino cuando que se forja con las manos desnudas.
Y que ningún Quetzalcóatl volvería para liberarnos del onírico estanque en que se transformó nuestra realidad.
jueves, 8 de octubre de 2009
Entimema
Per nessuno
No es tu sonrisa lo que me ata a tu boca. Ni el roce de nuestros labios ni la noción de tu lengua loca. Ni siquiera un hilo de saliva que, efímero, nos conecta un instante:
Es la expresión de tu rostro que miro de reojo cuando me finjo tan ciego como te veo. Es tu aliento penetrar mi alma -su despojo- desarticulada, fundida de deseo.
Son tus gestos al pensar. Son tus ojos al poseer cada objeto en que se posan. Soy yo reflejado en ellos, desarmado y asintiendo.
Es el eco que retumba en mi interior cuando cierras la puerta y la oscura silueta de tu ausencia.
No es tu sonrisa lo que me ata a tu boca. Ni el roce de nuestros labios ni la noción de tu lengua loca. Ni siquiera un hilo de saliva que, efímero, nos conecta un instante:
Es la expresión de tu rostro que miro de reojo cuando me finjo tan ciego como te veo. Es tu aliento penetrar mi alma -su despojo- desarticulada, fundida de deseo.
Son tus gestos al pensar. Son tus ojos al poseer cada objeto en que se posan. Soy yo reflejado en ellos, desarmado y asintiendo.
Es el eco que retumba en mi interior cuando cierras la puerta y la oscura silueta de tu ausencia.
lunes, 7 de septiembre de 2009
¿Para qué sirve saber?
Saber sirve para leer, no sólo letras -los símbolos artificiales del lenguaje humano- sino para interpretar aquéllos presentes en todo el mundo: la naturaleza, la sociedad: en la Vida.
Y leer sirve para fluir: para saber cómo y por dónde; para guiar el camino hacia las verdades tangibles, las que rigen la vida Humana: las de los Sistemas que integra y de cómo funcionan; para dejar de vagar en ellos por inercia y tomar las riendas del monstruo: cambiar el curso de las cosas a voluntad, imagen y semejanza propias, como hizo Dios al crear al hombre o, quizás, como el hombre que creó a Dios.
Y leer sirve para fluir: para saber cómo y por dónde; para guiar el camino hacia las verdades tangibles, las que rigen la vida Humana: las de los Sistemas que integra y de cómo funcionan; para dejar de vagar en ellos por inercia y tomar las riendas del monstruo: cambiar el curso de las cosas a voluntad, imagen y semejanza propias, como hizo Dios al crear al hombre o, quizás, como el hombre que creó a Dios.
martes, 18 de agosto de 2009
The Great Deceiver
El maestro de las mentiras es un fantasma de mil máscaras.
Astuto orador, teje cual arácnido una red de afirmaciones y negaciones paralelas, cruzadas, opuestas e inconexas, y con magistral creatividad captura al inocente, lo manipula, lo enreda, lo traiciona y en el momento preciso huye, esconde el cinismo y la vergüenza en su aislamiento preguntándose: ¿en verdad soy? Descubre así que no: tan imperiosa es su necesidad que entre los nudos de la red quedó atrapado, asfixiado, y mientras cae bajo su propio peso pretende seguirse engañando.
Astuto orador, teje cual arácnido una red de afirmaciones y negaciones paralelas, cruzadas, opuestas e inconexas, y con magistral creatividad captura al inocente, lo manipula, lo enreda, lo traiciona y en el momento preciso huye, esconde el cinismo y la vergüenza en su aislamiento preguntándose: ¿en verdad soy? Descubre así que no: tan imperiosa es su necesidad que entre los nudos de la red quedó atrapado, asfixiado, y mientras cae bajo su propio peso pretende seguirse engañando.
viernes, 1 de agosto de 2008
Omokage
Supongo que si te hablo de aquella extraña sensación no me entenderías. Es fácil describirla, pero no lo es tanto concebirla. Lo ideal es sentirla. No sé por qué motivos fue que esa canción, después de tanto tiempo, me trajo tan extraños recuerdos. Apenas comenzó a sonar hice a un lado mis actividades y comencé a recordar, mientras que esa sensación se apoderó de mi torrente sanguíneo, enviando litros de sangre hirviente hasta el más diminuto capilar. ¿Entiendes de qué hablo? Si no, algún día lo harás. Después de todo, es inevitable verle el rostro a la Muerte unos instantes antes de perder la vida, y su mirada produce invariablemente esa sensación.
sábado, 8 de marzo de 2008
Fragmento
Difuminábase tu sombría silueta, dibujada irregularmente en el escabroso relieve de la pared, mientras el sol se ocultaba tras la barrera de mesetas áridas. Te perdí de vista unos instantes y de nuevo apareciste, empero, lejos de ser motivo de sombra, cortaste la penumbra con tu exigua, blanquecina y lunar luz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)