sábado, 13 de agosto de 2011

Cruz

Así como se expulsó a los comerciantes de los templos, se expulsó a los judios de su tierra. De este modo los templos quedaron abandonados, y cuando los comerciantes volvieron así los encontraron. Las ropas, los libros, los objetos sagrados, ahí estaba todo. Sin embargo, por razones desconocidas nada fue víctima de la carroña humana. Por el contrario, al día siguiente todos los templos abrieron sus puertas; los sacerdotes vestían atavíos rituales enriquecidos con los símbolos del poder: una cápita de oro y la cruz que significa la muerte, la cruz que significa el ideal que suplantan, la cruz que oculta el significado real de la historia, la cruz que lo ata, que lo mantiene clavado, la cruz que cargamos, que sostenemos, que mantenemos erguida porque nos salva.

viernes, 1 de julio de 2011

Starless



Sundown dazzling day
Gold through my eyes
But my eyes, turned within, only see
Starless and bible black

Old friend charity
Cruel twisted smile
And the smile signals emptiness for me
Starless and bible black

Ice blue silver sky
Fades into grey
To a grey hope that, oh, yearns to be
Starless and bible black

Traducción:

Puesta de sol, día deslumbrante
Oro a través de mis ojos
Pero mis ojos, vueltos dentro de sí, sólo ven
Sin estrellas y biblia negra

Caridad de viejo amigo
Sonrisa cruel y torcida
Y la sonrisa me indica un vacío
Sin estrellas y biblia negra

Cielo plateado, azul como el hielo
Se desvanece en gris
En una esperanza gris que, oh, anhela ser
Sin estrellas y biblia negra

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King Crimson, Starless del álbum Red (1974)

Formación:
Robert Fripp - Guitarra y mellotron
John Wetton - Bajo eléctrico, voz
Bill Bruford - Batería y percusiones
David Cross - Violín
Mel Collins - Saxofón soprano
Ian McDonald - Saxofón alto

lunes, 20 de junio de 2011

....1=1=1=1

Si relees esta nota significa que atraviesas el mismo dilema del que ahora salgo. La duda parece inmemorial: surgió mucho antes de mi nacimiento, cuando, en algún momento, decidí ser inmortal. Aunque no me enorgullece semejante vanidad, negarla sería absurdo: la tengo grabada en la médula espinal, en cada célula de mi ser: mientras existan las condiciones lo volveré a hacer, no importa cuánto me esfuerce en cultivar otra cosa, es como un yerbajo a la sombra de un roble. Y conforme estas vanidades se adueñan del mercado, todo es mucho más sencillo, cotidiano, incluso menos doloroso que la consulta con el médico. Dos, tres muestras, una cuota por criogenia y no sabes más. No vuelves a oír de clonación hasta el día en que te devuelven a la vida y te desconoces por completo:

-Te llamas Tal, y eres esto, êsto y Esto. Antes de morir calzabas del ocho. Tu propósito en la vida es rellenar esos zapatos -luego te entregan esta nota.

Sé que suena completamente absurdo pensar en un designio predestinado, en la suspensión del libre albedrío; también sé que aunque no desprecias la vida, sabes que sin muerte se rompe un equilibrio; y lo sé porque somos la misma persona y pienso igual que tú. Es por el mismo motivo que nos regalo esta nota: para que puedas ocuparte de cosas más relevantes que un dilema cuya respuesta es inequívoca como tu existencia. La interrupción de la cadena es una alternativa demasiado fantástica, fuera de nuestra naturaleza.

Es deber recuperar la sabiduría de vidas pasadas para obtener las herramientas que te permitan nuevamente estrellarte contra el suelo y así seguir alisando el terreno: prepararlo para las generaciones venideras; orquestar toda la industria de la Mente en una interminable pugna por superar esta imperfección inequívoca, como nuestra existencia.

Atte.

miércoles, 15 de junio de 2011

Antes de Marx el conocimiento era pretexto para permanecer interpretando el mundo.
Después de Marx el compromiso social se volvió conocimiento.

viernes, 3 de junio de 2011

1/1

Muérdeme. Mejor que me muera de rabia a que me muera de hambre. Mejor ceder la razón al arrebato que extinguirse sofocado en una oquedad tan llena de sí, tan llena de todo, que termina por no ser más que un hueco. Mejor estallar un instante, un destello, para siempre, a la parsimoniosa calcificación de un bosque petrificado.

Muerde con fuerza, cierra tus fauces. Destrózame el cuello. Róbame la posibilidad de renunciar a la libertad, a la vida. Porque si se gesta la menor duda o te sorprende el menor descuido acabarás de cabeza, de espaldas, inmóvil... y te aseguro que me tomaré mi tiempo contigo.


lunes, 30 de mayo de 2011

Epifanía

Inhalo con la imagen de tu rostro fija en la mente. Contengo la respiración mientras examino las líneas que simulan tus facciones y las manchas que forman los ojos, el pozo de la locura. Exhalo y sigo con la mirada el humo que se expande hasta desaparecer en la sombra. Recargo la nuca en la pared y escucho un susurrar en mi oído; una voz nueva, pero vagamente familiar; una voz que acelera al corazón, vacía el estómago y nubla los pensamientos. Al límite de mi campo visual veo tu silueta ondulada en la sombra del humo. Miro de reojo y sé que sonríes pero no respondo, permanezco inmóvil. Es un hermoso deja vu, es el eco de otra memoria, el reflejo de un texto antepasado. Ya sé que de levantarme desaparecerías de vuelta en la neblina, así que espero echado, a que lleguen los primeros rayos de luz, a que se fundan contigo, a que te hagan invisible hasta mañana. Quizá sea cuestión de tiempo, quizá sea circunstancial. Quizá sean demasiadas drogas. Quizá sea un delirio de soledad y silencio. La única certeza son las caras que seguirán girando para ayudarme a decidir.

domingo, 1 de mayo de 2011

Alienus

La pantalla es vieja y parpadea. Es absurdo que un equipo tan sofisticado tenga una pantalla tan jodida. Después de algunas horas todo parpadea, todo brilla como un espectacular de neón blanco.
Y luego el café. Y luego la silla. Y luego los pies.
En ocasiones, hastiado, comienzo a preguntarme qué es lo que busco, pero nunca lo sé. Y eso es más absurdo. Es cansado y aburrido. Estoy seguro de haber dejado pasar más de una cosa por alto, pero realmente no importa. Rara vez aparece algo lo suficientemente grande o siquiera claro como para comenzar a considerarlo veraz. Hace unos años elaboré unas fórmulas para calcular el promedio de páginas que leía a diario. Olvidé la fórmula, pero recuerdo que el resultado tenía cuatro cifras.
Nombre, edad y país. En ocasiones una fotografía. Luego los archivos.
Cada gran hallazgo amerita un bono salarial. Pero es una cuestión más que nada de suerte. Es absurdo. Aunque la atención cuenta. Igual nunca he hecho un gran hallazgo. Nimiedades y falsas alarmas. Hay que aprender a leer, a identificar la clase de texto para descartar los que no están "cargados". El gran problema es discernir un argumento teatral de aficionado o un cuento policíaco de algún texto "cargado". A la mitad de la historia me doy cuenta que habla de lugares inexistentes o que los personajes tienen nombres de broma (Abstinencia confiesa asesinar a su esposo Pitus Largus por una infidelidad). Entonces tengo que descartarlo y abrir otro que, seguramente, tampoco tendrá nada. Muchas veces me quedo con las ganas de terminar de leer esas historias.
Me parece absurdo que exista una mente tan paranóica como para orquestar esta rama en la empresa. O simplemente tan ociosa como para reflexionarlo. Igual no me importa porque no firmo los cheques, sólo los cobro. Pero no tiene sentido creer que pueda salvarse el mundo revisando los servidores que almacenan los archivos de los usuarios. Suena enfermizo y ciertamente nos contagia. Digerir tanta mierda diariamente debe causar algún daño. Y retenerlo debe dañar aún más. Por eso nunca sé si estoy leyendo sobre algo que ya había leído anteriormente, porque permanentemente trato de olvidar. Por eso nunca sé si recuerdo algo propio.
El protagonista de mis sueños es una mancha antropomorfa que parpadea y habla mudo: con letras, con faltas de ortografía, con guiños, chistes, cartas, amenazas, chismes.
Somos el aparato escatológico de la colectividad virtual. Un aparato que, evidentemente, no es rentable.